Tu también vives agobiado?

“Necesito días de 30 horas”, me dijo M.J.,abogado, de 43 años, cuando contactó conmigo para explorar juntos, desde el coaching, el tema de su exceso de estrés.

“Esta mañana me desperté a las 5:20 hs de la madrugada repasando mentalmente todas las cosas que tenia previstas para hoy. Llevo días sin poder dormir más de 4 o 5 horas…pienso en la apelación ante el juez del caso XX, en que tengo que buscar parking nuevo, en la comida del mediodía con un potencial nuevo socio, en mudarnos o iniciar obras para ampliar la casa y en interminables etceteras que me bombardean dentro de la cabeza…me siento agobiado  por la cantidad de “cosas por hacer” que vienen a mi mente en un instante y no sé cómo parar…”

Al escuchar el relato de M.J. recordé un artículo que había leído, hacía ya cierto tiempo, en el Huffingtonpost y que cita un estudio exhaustivo realizado en USA sobre el estrés y el impacto que tiene en la salud de los estadounidenses. Y aunque puntualmente este estudio se refiere a aquel país, el resto de países -especialmente los desarrollados- presentan niveles de estrés preocupantes para el sistema sanitario y que son tema de debate en diversos congresos de medicina.

La mayoría de los encuestados reconoce que su nivel de estrés excede el nivel recomendado para mantener la salud y la principal causa es el exceso de actividades, ocupaciones sin control que hacen que vivamos agobiados, con la sensación de sentirnos todo el rato superados por las circunstancias y los acontecimientos. Esta situación no nos permite vivir felices pues, estamos pendientes de todo lo que hemos de hacer en lugar de vivir y disfrutar el momento presente.

Los médicos de familia comienzan a ver los síntomas en su consulta: fatiga, irritabilidad, insomnio, ansiedad, dolores de cabeza, ardor de estómago, problemas de colon, dolor de espalda y sobrepeso.

Pero la buena noticia es que hay solución y tiene que ver con dedicar tiempo para conectar con nosotros mismos, para reflexionar y exteriorizar esas sensaciones, ponerlas en palabras y encontrar nuevas maneras para establecer prioridades y para organizar nuestro tiempo.